Han pasado más de cuatro meses desde que estalló un nuevo conflicto en Medio Oriente, generando consecuencias que han impactado directamente el bolsillo de las personas en nuestro país. Sin lugar a duda, uno de los sectores más afectados es el comercio, con aumentos de precios superiores al 20% en algunos productos.
A esto se suman los efectos indirectos del alza en el combustible, que hoy, 24 de abril, promedia cerca de $1.500 pesos por litro. Esto impacta significativamente el flujo operativo de cualquier empresa, especialmente aquellas que no cuentan con medidas para enfrentar este tipo de crisis.
Dentro de una empresa —desde una pequeña pyme que utiliza materias primas básicas hasta grandes compañías que dependen del transporte de materiales de alto valor— es fundamental contar con educación financiera y herramientas concretas para enfrentar escenarios como este. El principal problema es la incertidumbre: no sabemos cuándo ni cómo terminará el conflicto, y nada garantiza que el precio del combustible disminuya en el corto plazo ni que esto se traduzca en una baja inmediata en alimentos, servicios o transporte.
Entonces, ¿qué hacer si ya estamos enfrentando el problema y no contamos con soluciones inmediatas?
En primer lugar, es clave gestionar adecuadamente el flujo de caja y evitar el endeudamiento a corto plazo bajo la suposición de que el conflicto terminará pronto. La situación en Medio Oriente es altamente volátil; incluso cuando hay treguas, estas pueden romperse en cualquier momento.
Controlar los costos esenciales también es fundamental. Algunas empresas, por ejemplo, han optado por implementar el trabajo remoto para reducir gastos de transporte, lo que puede traducirse en ahorro tanto para la empresa como para los trabajadores. Sin embargo, esta medida no es aplicable en todos los casos, ya que requiere acuerdos internos y, en ocasiones, coordinación con sindicatos.
En Chile, muchas cooperativas están ofreciendo pequeños préstamos con tasas de interés bajas para cubrir insumos o deudas, evitando así el sobreendeudamiento, que es una de las principales causas de crisis empresariales. No obstante, estas herramientas deben utilizarse con responsabilidad, evitando que se conviertan en una solución momentánea que genere problemas futuros.
Por otro lado, los servicios de transporte están aprovechando los aportes estatales, como los subsidios al transporte colectivo, lo que si bien no soluciona completamente el problema, sí contribuye a aliviar la carga del sector.
Sin embargo, es importante ser realistas: las mejores medidas siempre serán preventivas. Contar con asesoría y planificación desde el inicio es la estrategia más sólida para enfrentar este tipo de escenarios.
Si necesitas orientación para proteger tu empresa en tiempos de incertidumbre, no dudes en contactarnos. IFR Auditores Consultores
